arbolito

Dedicada a las más diversas manifestaciones de las artes, el ensayo y la traducción,
las ranas se ha propuesto dirigir su atención a los autores, las obras y los asuntos menos frecuentados por la industria editorial y el periodismo cultural.

Integrada por un grupo de escritores, artistas, docentes y periodistas vinculados desde hace varias décadas a la producción y reflexión sobre la cultura, la revista busca acercar al lector valiosas expresiones artísticas e intelectuales –de todo tiempo y lugar, y sin distinciones entre “lo culto y lo popular”– que por diversos motivos son inaccesibles. Autores no traducidos a nuestra lengua, temas pocas veces analizados con la profundidad que requieren, creadores del pasado o la actualidad que no gozan de la difusión merecida son el objeto prioritario de cada uno de sus números, publicados con una periodicidad anual.

Las ranas se plantea además como un objeto cuidadosamente elaborado desde el punto de vista del diseño y la calidad de los materiales empleados para su realización: una portada a dos colores en cartulina de alto gramaje y plastficada, un amplio dossier –en el que se vuelca el tema central de cada número– impreso a dos colores, y un porfolio en papel ilustración –utilizado para reproducir, en cada edición, la obra de un destacado
artista de la fotografía.

Los dossiers, de entre 36 y 48 páginas, están dedicados a grandes figuras del arte y la cultura, presentadas desde sus perfiles menos frecuentados, con textos inéditos, notas, entrevistas, testimonios y materiales iconográficos muchas veces desconocidos.

Los porfolios, de 12 páginas, suponen una suerte de miniexposición: una serie antológica o un ensayo completo de algún fotógrafo de relevancia internacional.

El cuerpo de cada número se completa con artículos, traducciones y entrevistas, acompañados siempre por una abundante y pertinente iconografía.

Desde su aparición, en la primavera de 2005, la revista ha recibido unánimes elogios de la prensa y, entre otros reconocimientos, el Premio a la Mejor Publicación Cultural otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte y el Primer Premio a Revistas Culturales Impresas 2011 del Fondo Nacional de las Artes.

 

EDITORIAL

Abusar del nominalismo puede resultar tan ingenuo como hacerse el desentendido acerca de las resonancias implicadas en un nombre.

En las ranas, pues, reverbera el eco de la comedia de Aristófanes. Allí el poeta
–convencido de que sólo el regreso a la vida de uno de los grandes trágicos ya muertos podrá salvar a Atenas del desgobierno y la bancarrota en que se encuentra– hace descender a Dioniso en busca de Esquilo y Eurípides. Y el modo de decidir quién de ellos será el elegido para salvar a los atenienses es un enfrentamiento retórico entre ambos.

No hace falta aclarar la pertinencia, para nuestro caso, de un nombre que evoca la puesta en juego de la crítica literaria como una forma de dilucidar la probable eficacia de una política. Pero, sobre todo, apelar a la comedia –al poder demoledor de la risa
con su correlato de horror y de angustia como vía de aproximación a lo trágico, a la intemperie de un sujeto enfrentado a sí mismo y a la comunidad– parecía particularmente adecuado. Sin ánimo de intentar una genealogía minuciosa, nos bastó recordar
que ese es el camino insinuado por Baudelaire y reafirmado hasta la extenuación en la experiencia ensayada por Beckett o Leónidas Lamborghini.

En otro sentido, las ranas no insinuaría una autodefinición sino la ubicación de un objeto: ese canto ajeno, incomprensible y monótono –el canto del mundo– del cual no podríamos ser más que testigos curiosos y siempre incapaces de dar un testimonio
fehaciente.

Y resulta también ajustada la condición anfibia de este animal para aludir a la multiplicidad de registros –artes, ensayo, traducción– que esta revista intenta producir o comentar, una vez al año. Y también al hecho de que cada uno de sus integrantes trabaja con su propia medida de la experiencia al intentar medir el salto de una reflexión o el ruido de las cosas.

En cualquier caso, la escena esta servida. Brekekekex, coax, coax.

Guillermo Saavedra